No creo que ser indeciso tenga que ser algo intrínsecamente negativo. En muchas ocasiones es mejor no decidirse hasta no estar seguro del todo, o hasta que no se presenta una opción más acertada.
Lo malo es cuando esa indecisión sigue sonando dentro de uno mismo como un runrún molesto que además nos paraliza para tomar cualquier decisión sobre cualquier alternativa posible.
Sin embargo, también puede ser que esa incapacidad de dar un paso hacia un lado o hacia otro, en el fondo lo que esconda sea una falta de alternativas o un miedo a buscarlas.
Supongo que el fin último de elegir A o B es que A o B nos hagan más felices o contribuyan de forma indirecta a ello. Supongo que a fin de cuentas, es lo que todos pretendemos en esta vida. Pero, claro...¿y si resulta que al escoger nos equivocamos?
Entonces seguramente, volveremos otra vez al principio: no actuamos por miedo a equivocarnos, luego, la indecisión paraliza.