Una de mis amigas va a casarse dentro de poco y me ha invitado a su despedida de soltera. No asistiré puesto que coincide con el fin de mis vacaciones y mi vuelta a Madrid, aún así no puedo decir que una despedida de soltera sea algo que me haga mucha ilusión.
Ayer lo comentaba con algunas amigas mientras le incábamos el diente a unas tapas.
Esa costumbre (relativamente reciente) de que las chicas también celebren el fin de su soltería con strippers, paséandose todo el grupito por la calle, ataviado con todo tipo de chismes con forma de pito (pins, horquillas, diademas, etc) y demás parafernalia....¿es todo eso símbolo de la liberación de la mujer, que se siente más fuerte e independiente imitando lo que ya desde tiempos a, hacían los hombres?
No termino de verlo claro.
Si yo tomase la decisión de casarme (dios, qué vértigo de sólo pensarlo), ¿me gustaría celebrar que voy a dejar de ser soltera, en una fiesta donde un tío al que mis amigas le han pagado una pasta, se dedica a sobetearme, magrearme y hacerme de todo?
Tal vez sea que soy una romántica, una sosa, una estrecha, una lo que sea, pero...¿no se supone que si decides contraer matrimonio con alguien es porque estás loca/o por esa persona y ninguna más te interesa en el terreno afectivo y sexual? ¿Por qué desear entonces que otra que, sí, normalmente está tremenda físicamente, pero que no conoces de nada y que, probablemente, ni te atraiga, se te eche encima y juegue contigo -y con tus amigas/os, dicho sea de paso- a pegarte un seudocalentón previo a nada finalmente?
Entiendo que hace años -muchos- la mujer no estuviese tan abierta sexualmente al principio, fundamentalmente por la educación familiar y religiosa recibida de mujer-esposa-madre decente, honrada y sufriente. Puedo comprenderquetal vez, el casarse, supusiera para los hombres perder libertad -y para las mujeres también, joder...- y cierta restricción enlo que al sexo se refiere.
Hoy día creo que las cosas ya no tienen nada que ver, así que no me entra en lacabeza que un hombre queva a casarse, en teoría, con una mujer a la que quiere -supongo que estaremos de acuerdo en que nadie le está poniendo una pistola en la cabeza para pasar por el altar- se largue con los amigos a garitos con prostitutas, strippers y demás.
Sé que todo esto suena muy mojigato y que cualquiera puede decirme que es sólo un poco de diversión...no sé....a mí, personalmente no me gusta nada y el echo de que las mujeres ahora tengamos que copiar este "ritual" absurdo para afirmar nuestra libertad, nuestra independencia y nuestra iniciativa sexual, me parece, ciertamente, bastante patético.
Según me contaba una de mis amigas anoche, cerca de su trabajo, hay un comercio que se dedica a organizar este tipo de fiestas. Lo último son los "secuestros exprés".
Imagínate, querida/o novia/o que estás tranquilamente en tu casa. Tocan a la puerta, y cuando abres, alguien que no conoces -probablemente disfrazado de algo absurdo y pretendiendo ser sexy- te venda los ojos, te coge y te mete en una limusina (que tú no ves, por cierto, sólo sientes que te están metiendo en un coche, un desconocido, repito.)
¿Qué divertido, no?
Y digo yo, ¿quién es el incauto/a que se deja vendar los ojos por un desconocido, aunque venga disfrazado de vaquero-sexy-tevoyacomerhastaloshigadillos y se deja meter en un coche que no sabe a dónde va a llevarlo?
Y bueno, después de todo, habría que darse con un canto en los dientes. Porque, por lo visto, esta es la versión deluxe, me parto, porque luego hay otra más cutre, en la que un señor que sólo se alimenta a base de cerveza ypanceta, te coge en mitad de la calle, te pille donde te pille, te echa sobre su hombro como si fueras un vulgar saco de patatas y te sube a una cutre-ranchera pa pasearte muerta de la verrgüenza, me supongo, por toda la ciudad.
Todo, para celebrar que vas a casarte. ¿A que es genial?
Y encima, han sido tus amigas/os lo que te han organizado semejante aberración para decirte lo contentos que estás de que dejes la soltería, previo pago de su importe, claro. Y barato, lo que se dice barato...no es.
Por diiioooossssssss.......
En fin, mis amigas ya saben qué opino de todo esto, pero por si a alguna se le olvida lo dejaré por escrito:
si en algún momento de mi vida encuentro a un hombre tan absolutamente increíble que me haga mandar a paseo mis ideas sobre el matrimonio y me convenza para pasar por la vicaría, niñas, no os gastéis vuestro dinero en gilipolleces como las que he descrito antes, guardadlo para que hagamos todas juntas un viaje, una cena sin horquillas con pitos en la cabeza y sin tarta con forma de ídem al final. De paso, os advierto de que, probablemente convenceré a mi futuro consorte de que haga lo mismo, y juntos toditos, todos, así que absteneros de organizarme alguna guilipollez de éstas por sorpresa, porque mi futuro marido estará allí presenciándolo y no creo que le gustara mucho.
He dicho.