Dos meses han pasado ya.
Dos meses desde que una imprudente con la "L" de novata en la espalda, cruzó su vida con la mía (o mejor dicho su coche contra aquel en el que yo viajaba) y me fastidió la existencia.
Y por supuesto, sigo de baja....
Ayer comentaba con una amiga mi situación, y me dejó un poco anonadada con el punto de vista que ella tiene de la misma: me dice que tengo que verlo como que estoy de vacaciones. Yo lo flipo. NO estoy de vacaciones. Estoy con unas ganas locas de volver a trabajar, aunque a este paso, me darán el alta cuando se me cumpla el contrato y claro, otra vez volveré a estar de "vacaciones", o como lo llaman algunos, "en el paro".
Sé que suelo ser bastante pesimista, y que a veces se me olvida ver el lado bueno de las cosas, pero es que llamar "vacaciones" a esto me parece demasiado.
Mi amiga me dice que me quejo de vicio, que llevo la mitad del año sin trabajar y cobrando, y que eso es un chollo. Curiosamente se le ha olvidado mencionar que eso ha ocurrido porque he estado (y en cierto modo sigo estando) enferma. Hay que joderse.
¿Están entonces de enhorabuena los parados? Seguramente si le preguntamos a cualquiera, nos dirá justo lo contrario.
Trabajar a destajo, sobre todo cuando lo haces en la empresa de un explotador que desconoce los derechos de los trabajadores, es un horror. Pero también lo es no poder trabajar cuando quieres, por enfermedad o por no encontrar un empleo.
Como muchos sociólogos han señalado, el trabajo es unos de los ejes fundamentales de nuestras vidas.
La gente suele definirse a sí misma según su profesión o su puesto de trabajo.
Nuestros horarios y rutinas están pautados según los horarios de trabajo. Es maravilloso romper con esos horarios durante determinados períodos de tiempo, porque nos hacen sentir libres y nos podemos permitir descansar y reponer fuerzas, dedicando tiempo a otras actividades que no podemos realizar normalmente. Eso son unas vacaciones, independientemente de si te vas a 1000 kilómetros de tu casa, o de si no te mueves de ella.
También a través del trabajo creamos redes sociales muy importantes para nosotros.
Y qué decir de la independencia económica.
Por cierto que en mi caso, estoy cobrando la baja, pero cuando a mi jefa le da la gana. A día 24 de julio aún no he cobrado el mes de junio. Esta mujer debe de pensar que vivo del aire, y que yo no tengo facturas ni letras que pagar.
En fin, una persona adulta que se ve privada de todo esto, es normal que lo pase mal.
Total, que he escrito todo esto para demostrar que de alguna forma, tengo motivos para quejarme y que estoy en mi derecho de hacerlo.
Vale que hay que ser positivo y optimista, pero ayer me jodió mucho que mi amiga me llamara débil de carácter por quejarme de mi situación, y tenía que desahogarme, joder!!