Veo la crónica de la estancia del Papa Benedicto XVI en Valencia en los informativos y me asantan muchas preguntas y sentimientos encontrados.
Curiosamente en este momento estoy leyendo El Código Da Vinci y me ha dado por pensar que, si toda la historia que relata fuese cierta, media humanidad viviría en un engaño. También me pregunto cómo sería el mundo si las mujeres estuviesen incluídas en las estructuras de poder de las grandes religiones, ¿habría menos violencia? ¿sería la situación de hombres y mujeres más igualitaria?
También da la casualidad de que ayer mismo mantuve con una amiga una conversación sobre el cuidado de las personas mayores. En su familia, esa tradicional que tanto se pregona desde el Vaticano, todo el peso del cuidado de uno de los mayores, recae sobre las mujeres (incluídas aquellas que tienen relación "política" y no de sangre con la familia). Los hombres se apartan de todo el proceso de lavar, mover, levantar, acostar, dar de comer, a una persona enferma que no puede valerse por sí misma.
Y todo esto, con la bendición de una Iglesia que nos coloca a las mujeres en un papel tan sumiso y dedicado a los demás que es imposible pedir parcelas de poder e igualdad sin que te señalen con el pecado del egoísmo y la desobediencia al papel señalado "por la Biblia" para la mujer.
Sin embargo, veo las imágenes de televisión y miles de personas acuden a la llamada en plena catársis y convencidas de las ideas cristianas.
De todas esas personas allí reunidas, ¿no hay ninguna que albergue en su corazón profundamente católico, algún tipo de duda, algún tipo de desacuerdo con la doctrina católica?
Me fijo en la familia "modelo" que ha escogido una de las cadenas de televisión para cubrir informativamente su viaje desde Madrid a Valencia, su estancia allí y su vivencia del Encuentro de las Familias.
Dicha familia está compuesta por el matrimonio (hombre y mujer, por su puesto) y sus siete hijos. Salen de un chalé y se suben en un monovolumen (un Mercedes) y viajan hasta Valencia, donde se alojan durante los dos días que van a pasar allí, en un barco atracado en el puerto valenciano.
Y ante toda esta imagen me empieza a entrar bastante mala leche: lo que el reportaje me está transmitiendo es que el modelo de familia católica es una familia muy pudiente que vive bastante bien, que se puede permitir traer al mundo SIETE hijos (cuando hay parejas que ni si quiera pueden permitirse comprarse una vivienda para alojar a uno solo) probablemente educados en colegios de pago (religiosos, por supuesto) y que se pueden permitir llevarse a toda la familia al evento, con los importantes gastos que ello ha debido de generarles.
Lo siento, pero no me inspiran simpatía. ¿Quiero decir con esto que las familias económicamente bien situadas no pueden sentir y creer en Dios, en Jesús y en la Iglesia Católica? Pues no lo sé...ese es uno de mis sentimientos encontrados. Pero lo primero que se me viene a la cabeza es aquello de la pobreza, compartir, ser solidario con aquellos que tienen menos, etc. ¿Debe un buen cristiano desprenderse de todas sus riquezas para serlo?
¿Cuánto ha costado el Encuentro? ¿Cuánto dinero público se habrá dilapidado en ese colosal altar construído para la ocasión?
Y en el otro extremo, recuerdo a una amiga, profundamente católica, concienciada con los males que azotan este mundo: pobreza, injusticia, hambre; y que colabora en la medida que puede con esas causas.
Mi amiga va a contraer matrimonio (a recibir el "sacramento de..", según ella) proximamente, y sé que con toda seguridad su boda no va a ser un derroche de lujo, como muchas otras que se celebran por la iglesia.
Sin embargo, también me exaspera ver cómo defiende a una institución que no sigue muchas de sus "enseñanzas". La pobreza la primera de ellas. ¿Cómo sienten las personas creyentes esta contradicción? Porque, aunque no lo sé con total seguridad, no creo que haya en el mundo, muchas instituciones con el fasto y el gasto de la Iglesia Católica.
Bueno, y los creyentes homosexuales....para qué hablar de ellos....
¿Nos salva la religión o nos cierra más los ojos a la verdadera realidad?
Cuántas cuestiones me asaltan....