Siempre he pensado que el funcionariado es una de las lacras del Estado. Me explico. Evidentemente dentro de esta categoría, existen trabajadores eficientes y que cumplen correctamente con su trabajo pero, y todos hemos la ocasión de comprobarlo alguna vez, también existe un gran número de personas acomodadas en sus respectivos puestos de trabajo, que, tras pasar las oposiones o pruebas pertinentes, se dedican a ejercitar día a día la Ley del Mínimo Esfuerzo. Total, van a recibir la misma cantidad en nómina a final de mes.
Bien, dicho esto, y tras la experiencia vivida hoy no me resulta nada extraño que a pesar de que seamos muchos los que renegamos de esta "clase social" (se les podría considerar una raza a parte por los privilegios laborales que tienen), al final todos queramos ser funcionarios.
Quién lea esta bitácora personal con más o menos frecuencia ya sabrá de mis periplos laborales en el presente año, y tendrá por tanto conocimiento de que, hace algunas semanas me despidieron de mi puesto de trabajo con la "suerte" de que a los dos días ya había encontrado otro. El entrecomillado de la palabra suerte no es gratuito.
Bien, de ese nuevo trabajo he conseguido varias cosas: gastarme en menos de 20 días, unos 100 euros de gasolina (de mi bolsillo), hacerle al coche unos 1500 kms. y una baja laboral por un accidente de tráfico mientras estaba cumpliendo con mi labor, además de tres o cuatro bolígrafos de la empresa (menudo trofeo).
Hoy me he enterado a través de la mutua de accidentes laborales que mi empresa me despidió hace ya dos días.
Como diría el tío que presenta el Tomate: "Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte!!!".
O sea, que decidieron no complicarse la vida y largarme ante la perspectiva de una baja laboral de al menos tres o cuatro semanas. Lo entiendo y lo comprendo, desde una perspectiva empresarial es lo más lógico. Pero lo que me ha molestado sobremanera es que no hayan tenido la decencia de comunicármelo a mí personalmente, no, he tenido que enterarme de rebote a través de una persona con la que no tengo relación contractual alguna.
A lo mejor es que soy todavía muy tontita y muy inocente y no me he llevado los suficientes palos para espabilarme, pero no creo que esto haya sido muy correcto.
Total, ahora me queda también la duda de si tendrá la decencia de pagarme los días que trabajé antes de firmar el contrato, aunque visto lo visto...mejor no esperar nada.
En resumen, que viendo lo maravillosamente bien que funciona la empresa privada de cara a sus trabajadores, una de dos, o me hago empresaria o funcionaria. Porque ya está bien, joder!!