Mi día torcido.
Primero.
Llamo para conocer el resultado de unas entrevistas que hice la semana pasada para un puesto de trabajo con muy buena pinta.
No me han elegido a mí, pero eso sí "han valorado mi currículum muy positivamente y lo conservarán en su base de datos para futuras ofertas que se adapten a mi perfil bla, bla, bla, bla..."Encima he tenido que pagar yo la llamada porque ellos no se han molestado en llamarme a mí para comunicármelo.
Empieza el mal humor.
Segundo.
Más problemas en el trabajo. Lo de meter un camello por el ojal de una aguja es pan comido en comparación con cuadrar la caja de un comercio, más aún si consideramos que dos tercios de los empleados que la manejan, conocen el programa de gestión de la misma más o menos igual de bien que servidora conoce a Brad Pitt (me suena, lo he visto alguna vez en la tele, pero no tengo el gusto de conocerlo muy intimamente...).
Agobio total. Salgo a desayunar para despejarme y aliviar un poco la mala leche que tengo en el cuerpo (curiosamente, tomando más y acompañándola de una tostada de tomate bastante insípida, a la que han debido de poner el aceite con un cuentagotas).
Tercero.
Es día 4 de mes y aún no he cobrado, aunque total...para lo que me voy a encontrar después...
Cuarto.
Por la tarde me dan la nómina. Y veo, mientras en mi estómago se concentran todos los ácidos y jugos gástricos que genero al cabrearme, que mi nómina no ha subido ni un maldito céntimo.
No esperaba subidas a principios de año porque sabía que al estar de baja, nada de nada. Pero ahora que estoy currando más horas incluso de las que ya están estipuladas mediante decreto empresarial de explotación...y encima cuando (de buen rollo, me ha costado, pero he puesto cara positiva) comento con el jefe que me esperaba unos eurillos más, me dice el hombre que mi baja les ha salido muy cara y que para dicha subida, tendré que esperar unos dos o tres meses. Ay que risa tia Felisa!!
Quinto.
Salgo del curro media hora más tarde de lo que debería (precisamente hoy, cuando sé que ni de coña me van a pagar mejor las que ya trabajo por contrato, hay que joderse!). Me toca ir a comprar al supermercado, igual que a medio pueblo, porque las colas eran interminables.
La cajera está cabreada porque le toca pringar más tiempo también de lo que debería por las colas. La comprendo perfectamente, pero chata, no lo pagues conmigo, que yo también llevo a cuestas ya lo mío.
Sexto.
Maldita publicidad. Cuando estoy cabreada suelo comprar cosas compulsivamente. Me compro dos tarros de crema hidratante, en vez de uno, porque así conseguiré un bolso gratis. Bien.
Ya en casa, me doy cuenta de que algún/a listillo/a le ha quitado el código necesario para participar en la promoción a uno de los tarritos dichosos. Joder!
Séptimo.
Estoy de un humor de perros. Me siento en frente del televisor dispuesta a poner fin a este puñetero día torcido, disfrutando un poco de la mala hostia ajena: la del doctor House en este caso.
Bien, pues, evidentemente, no estoy viéndolo, porque he tenido que dejar el salón, donde está el televisor y refugiarme en mi habitación, porque no había manera de que nadie me diese el mando. Al parece todos tenían prioridad antes que yo. Todos...o sea, esos que llegan a casa a eso de las siete y media de la tarde y que están pegados a la puta tele desde el momento en que pasan el umbral. Y luego llego yo, después de comprar alimentos para toda la familia, con un dolor de piernas de narices, y no hay forma de que me dejen ver lo que quiero.
Octavo.
Quiero que YA sea mañana, y que mañana se escriba más derechito que hoy, porque si no, creo que volveré a explotar.
Y con más furia.
baker dijo
me gusta como escribes , tienes madera de cronista,yo tambien tengo un dia gris y aunque suene egoista ver que no soy el unico me reconforta.
animo y que mañana te vaya todo mejor . :)
4 Abril 2006 | 11:00 PM