Espectadora INDIGNADA
Acabo de leer un post en el blog de "...Y desperté" sobre el mal comienzo del programa Cantas o qué? de Antena 3.
Por si alguien se ha escapado de la machacona promoción previa que ha hecho la cadena sobre su nuevo programa estrella, decir, simplemente, que se trata de un concurso entre famosillos para ver quién canta mejor (y supongo que peor, de paso). O sea, una copia del Mira quién baila de la Primera de TVE, pero dándole la vuelta y explotando otra faceta artística de la que nuestros famosos parecen estar más que sobrados.
Bien.
Hecha la introducción, diré que estoy HARTA de este tipo de programas.
Famosos que cantan, bailan,se encierran 3 meses en una casa o cocinan (atención al próximo estreno de Esta cocina es un infierno de la mano de Telecinco y Carolina Ferre).
Hace poco escuché los resultados de una encuesta realizada a niños de nuestro país, sobre qué les gustaría ser de mayores (lamento no recordar la fuente) y me quedé pasmada, cuando alrededor de un 70% de los niños decían querer ser "famoso". Cuando se les preguntaba ¿un famoso...futbolista....o cantante...o actor...o científico...o..? respondían que simplemente querían ser famosos, sin que ello estuviese ligado al éxito y reconocimiento derivado de profesión alguna.
Es decir, parece que hoy por hoy, estamos asistiendo a la aparición de una nueva profesión en sí misma. Vamos, que de aquí a nada, veo la titulación de Ciencias del Famoseo ofertada por alguna Universidad (privada, preferentemente, para que sea más elitista y de paso, eliminar en la criba a "famoseo casposo" que no le hace ningún bien a tan digna y necesaria socialmente dedicación).
Es increíble.
Por una parte, me cuesta creer que los creativos de las productoras televisivas tengan tan fundidas las neuronas como para que sus "magníficas" ideas televisivas se vean reducidas a cutre-programas que necesariamente tienen que estar poblados de personas "famosas-conocidas-populares-vividoras del cuento" para que funcionen.
Obviamente, nadie me obliga a ver este tipo de programas. Siempre puedo apagar la televisión y dedicarme a otras cosas, o.... iba a decir, que puedo cambiar de cadena y ver otro tipo de programas. JÉ.
Aquí aparece el problema: la variedad es cada vez menor, especialmente en primer time, como dicen ellos. Puedes coger el mando a distancia e ir cambiando de canal en canal hasta que se te duerma la mano, que sólo encontrarás más y más basura famosil, en forma de concurso, reality, programa para contar miserias propias o ajenas(previo pago de su importe, claro), magacines recopiladores de las interesantes vidas y milagros de los personajes públicos más in del momento, etc, etc, etc.
¿Dónde está la posibilidad de no ver un tipo de tele basura a cambio de otra de calidad? ¿Es real esa posibilidad?
Desgraciadamente, en mi opinión, dicha opción es cada vez más escasa, y este fenómeno, del que se habla mucho, pero al que no se le pone ningún remedio: me río de los códigos autorreguladores, el Comité de Sabios del Gobierno -ya hablé del descalabro de Pepe Navarro, no quiero ni acordarme- y de todos los informes en los que se emplea tantos recursos para su elaboración, pero que parecen ir o bien, a la papelera directamente, o que son usados en su reverso para hacer sudokus o como se diga.
Todo el mundo anda preocupadísimo con la gripe aviar, los males provocados por el consumo de tabaco, los accidentes de tráfico, etc. Muy bien, son males de nuestro tiempo y hay que intentar minimizar sus efectos perniciosos.
Pero la televisión, mejor dicho, su programación, también está haciendo mucho daño. Un medio de comunicación tan potente, tan maravilloso, está sirviendo últimamente para embrutecer más que para cultivar o entretener a los espectadores.
Soy perfectamente consciente de que, este medio, también es fiel reflejo de la sociedad en la cual vivimos, es decir, también se ajusta a demandas (si no que me expliquen los millones de espectadores que siguieron la final del último Gran Hermano), pero todo esto parece haberse convertido en una retroalimentación infernal.
En fin, podría seguir escribiendo y escribiendo (otro día le dedicaré un ratito a todos esos programas en los que tiernos infantes compiten por ser los más guapos, graciosos, salerosos y artístas...), pero creo que ya me he desahogado.
Mis aficiones son muchas, así que los momentos de aburrimiento en mi vida, son más bien escasos, o sea, que no soy una de esas personas que se sientan en el sofa delante del televisor y se tragan todo lo que ponen.
Pero también me gusta la televisión y me cabrea mucho, pero que mucho, los lamentables espectáculos que la pueblan de un tiempo a esta parte, dejando ridículamente escaso, el tiempo dedicado a cosas que realmente merece la pena ver.
He dicho.
despistada dijo
me gusta el texto.... voy a chafardear por el blog... :P (por cierto, ayer me dejé la mano cambiando de canales, y al final me quedé viendo "de llibres"(de libros) un programa de la autonómica que estaba algo bien, pero trataban de la novela negra (que no me gusta.:()
8 Febrero 2006 | 02:28 PM