Me voy a ir a la cama cabreada conmigo misma.
Otro día más que ha pasado sin pena ni gloria.
Cuando me dieron la baja por ansiedad, hace ya dos meses, al principio traté de seguir con un ritmo de vida parecido al que me habia llevado a tal estado. Error. Bien, cuando me hicieron ver que necesitaba relajarme y descansar, decidí ser indulgente conmigo misma y dedicarme un tiempo a tocarme las narices, a dormir horas y horas, a pasarme tardes enteras tumbada en el sofá con una mantita.
Creo que puedo decir, que ya he repuesto fuerzas, y me he recobrado de todo aquel terrible cansancio que tenía acumulado y del que no fui realmente consciente hasta que paré mi vida en seco.
El tema de la ansiedad es otra historia, problamente volverá.
En fin, ya no me siento tan indulgente y cada día que pasa como el de hoy: sin haber hecho prácticamente nada, me cabreo bastante conmigo misma. Sigo durmiendo como un lirón. Podría pasarme el día entero durmiendo si me dejaran.
Odio tener esta sensacíón de que dejo pasar la vida, el tiempo, delante de mis narices sin que yo haga nada.
« Uno de mis hábitos "extraños" es romper este tipo de cadenas. | Inicio | Estúpidas comparaciones »
3 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados
Esa sensación de que pierdes el tiempo solo significa una cosa: Ya te estás curando.
Salud
Ojalá tengas razón. Muchas gracias y un saludo.
Darte cuenta del tiempo que tienes, es sintoma de que quieres aprovecharlo.
Escribir sobre ello demuestra que lo tienes dominado.
Animo y adelante.