Durante estos días que no estoy yendo a trabajar por aquello de la baja, aparte de pasarme millones de horas al ordenador pegada (entre otras cosas, me estoy poniendo al día en los post de algunos amigos, porque son bastante prolíficos, y la tarea se me ha acumulado), también estoy viendo algo más de tele.

Normalmente suelo ver los Simpson y el informativo de las 3 de Antena3, por aquello de que coincide con mi rato de descanso a medio día y con el almuerzo. Los Simpson los tengo ya aborrecidos, me sé los capítulos de memoria, pero a los programadores de la cadena debe darles igual repetirlos una y otra vez hasta la saciedad. Al que tampoco le importa mucho es a mi hermano, que nos obliga a verlos a toda la familia. Es como un pacto no escrito, a esa hora, él tiene en su poder el mando a distantia y no hay más que hablar.
Durante la tarde tampoco tengo nada que hacer, el mando está en posesión de la mamá, aunque a decir verdad, tampoco me gusta mucho la programación de que emiten a esas horas.
Pero eso sí, a partir de las doce de la noche, la hora bruja, la tele es mía y sólo mía. ¿Y qué es lo que veo? ¿El teletienda? ¿Las pelis seudoporno de los canales locales? No, no señores.
A decir verdad, la tele nocturna sólo me interesa de martes a jueves, días en que se emite Buenafuente Como ya sabemos que sobre gustos no hay nada escrito pues comprendo que haya gente que no le guste, pero a mí me encanta, es más, para mí es como una especie de sesión de risoterapia, aunque hay veces que, como lo ponen tan tarde, me quedo sopa a la mitad.
Ya se discutió mucho en su momento sobre la supuesta competencia entre el programa que presenta Andreu Buenafuente y Crónicas Marcianas.
Personalmente creo que a excepción de ser dos programas emitidos desde Barcelona, presentados por dos catalanes y coincidentes en antena a la misma hora, las comparaciones no tienen razón de ser. No tienen nada que ver el uno con el otro, y creo que el público que los ve (o lo veía) tampoco.
La polémica gira ahora entorno a la vuelta a la televisión de Pepe Navarro, y su programa (atención al nombre!!)Ruffus & Navarro. A pesar de que anoche fue el líder en audiencia con un 20,4% (a tan sólo dos puntos de Buenafuente -18,3%), las críticas no han tardado en arreciar (a quién le interese que se pase por el blog de El Mundo: El Descodificador, muy bueno)
Personalmente, tan sólo vi unos 30 segundos del programa, durante un intermedio de Buenafuente, pero por un momento creí que estaban reponiendo vídeos de hace 10 años, cuando vi en pantalla a Pepelu, Crispín Klander y demás parentela.. Como ellos también se fueron a publicidad y yo volví a cambiar a Antena 3, no ha sido hasta esta mañana mientras leía las críticas de televisión, cuando me he enterado de que no, no eran vídeos recordando viejos tiempos lo que yo ví, no, era riguroso directo. Es decir, este señor, el presentador mejor pagado según se ha dicho, se ha montado un programa en la tele pública (que no debería pagar semejantes sumas, dado que está endeudada)en el que no ha aportado absolutamente nada nuevo, sino que ha resucitado a los colegas de hace 10 años, con el problema de que, en primer lugar, lo repetitivo cansa, y en segundo lugar, ahora tiene una competencia bastante más sólida y currada.
El tiempo dirá si el tan cacareado fichaje de la Primera se convierte en un fracaso o logra mantener el tipo.