La Coctelera

No Siempre Miento

Mintiendo desde el inicio, o lo que es lo mismo, desde el título.

28 Noviembre 2005

Mis hijos no irán a la Universidad

Acabo de escuchar en las noticias que nuestro querido país figura a la cola de los paises de la OCDE en lo que a educación se refiere. A quién le extraña. Según el último informe de dicha organización, España es el único país europeo en el que tener una titulación universitaria no asegura un puesto de trabajo (y mucho menos cualificado).
Claro que a mí (y a muchos que conozco) no me hace ninguna falta que me lo cuenten, más que nada, porque lo estoy viviendo en mis propias carnes, como se suele decir.
Resulta bastante cabreante pasarse unos cinco o seis años estudiando, pagando alquileres (aquellos que tuvimos que desplazarnos de ciudad), escuchando como cada vez que ibas a algún sitio en busca de trabajo, te decían que no, que aún no eras titulado, así que te quedabas fuera; educándote, formándote: inglés (estancias en el extranjero incluidas, todo a cargo de la economía familiar), informática, etc, etc, etc. Y ahora, después de todo eso, de todo ese largo proceso formativo, resulta que tampoco. Resulta que antes no te querían porque no estabas titulado, y ahora por no se sabe muy bien qué. Eso sin contar, que tampoco es que abunden muchos puestos de trabajo.
Total, que me siento estafada. A mi me habían metido en la cabeza, desde bien chiquitita, que siendo una niña buena y estudiosa me convertiría en una mujer de provecho, con un buen trabajo y una calidad de vida que, desgraciadamente, mis progenitores no habían podido disfrutrar por carecer de una preparación educativa superior. Claro, ellos me educaron con los valores imperantes en su época, por decirlo de alguna forma, y ahora las cosas son muy distintas.
Ya lo comenté en alguna ocasión con una amiga: yo no pienso darles carrera universitaria a mis hijos (si algún día los tengo, claro, y si algún día me independizo, si algún día consigo un curro en condiciones, por supuesto, que me permita independizarme y tener mi propia familia). Pues eso, que ese dinerito que pienso invertir en su futuro, no va a ir a las arcas de la Universidad (institución un tanto anticuada que nos prepara para el desastre, no para la vida real), sino que va a ser empleado en hacer de ellos personas de éxito en la sociedad actual, es decir, modelos, actores, cantantes de OT, famosillos casposos (pero que se forran), y demás fauna y flora que sin dar palo al agua vive como Dios.
A mi ya me han vendido la moto (pero bien) y lo mío ya no tiene remedio, pero creo que los que vienen detrás ya lo han captado bastante bien. No sé cómo con este panorama, luego todo el mundo se echa las manos a la cabeza porque los jovencitos de hoy día están desmotivados, pasan de estudiar tres pueblos, y no piensan en qué va a ser de ellos el día de mañana. Total, nadie puede predecirlo. El más listo de la clase puede acabar de dependiente en una ferretería (ejem, ejem) y el más tonto o el más vago, montado en el dólar con un McDonal de esos estratégicamente situado en algún macrocentrocomercial donde posiblemente, algunos de sus compañeros de clase curre de segurata o de limpiadora (trabajos necesarios y muy honorables, pero no nos engañemos, son una auténtica mierda en función de la calidad de vida que ofrecen a quien los sufre).
En fin, de vergüenza.

14 de Septiembre de 2005

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